Adela Reta Sosa Días nació el 9 de julio de 1921 en Montevideo, Uruguay. Fue abogada, jurista, profesora emérita de la Facultad de Derecho y política perteneciente al Partido Colorado, actividad que le permitió ocupar varios cargos en diferentes ámbitos de la función pública. En reconocimiento a sus actividades culturales y jurídicas, le fueron otorgadas varias distinciones tanto a nivel nacional como internacional.
Durante la dictadura cívico-militar, fue obligada a renunciar debido a su oposición al régimen y por ejercer la defensa de presos políticos. En 1985, tras la caída de la dictadura, fue reincorporada a la docencia universitaria. Dirigió el Consultorio Jurídico Gratuito de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales entre 1940 y 1956.
En 1957, fue delegada por Uruguay ante la Comisión Interamericana de Mujeres. En 1965, fue designada ministra de la Corte Electoral, convirtiéndose una vez más en la primera mujer en integrar su Directorio. En 1967, fue nombrada presidenta del Consejo del Niño, hoy conocido como INAU (Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay). Entre 1983 y 1985, presidió la Comisión de Derechos Humanos del Partido Colorado, desde donde apoyó una amnistía para los presos políticos.
En 1985, tras obtener una banca de Senadora para la legislatura 1985-1990, fue nombrada ministra de Educación y Cultura. Impulsó el reconocimiento del Pacto de San José de Costa Rica (1969) en el ordenamiento jurídico uruguayo, documento que fue aprobado, junto con otras Convenciones, el 8 de marzo de 1985 en la Ley No. 15.737, conocida como Ley de Amnistía.
Fue elegida nuevamente senadora para el período 1995-2000, pero no ocupó dicho cargo, eligiendo en su lugar presidir el proyecto de reconstrucción del SODRE (Servicio Oficial de Difusión, Representaciones y Espectáculos).
Alba Roballo nace el 4 de agosto de 1908 en Baltasar Brum, Isla Cabellos, departamento de Artigas.
Abogada, política y poeta uruguaya. Militante del batllismo en el Partido Colorado hasta fines de los sesenta. Primera ministra mujer en Uruguay y América Latina. Participó de la fundación del Frente Amplio en 1971, fuerza política que integró hasta su fallecimiento.
En 1929 comienza su militancia gremial integrando la recién creada Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU). Desde ese espacio resistió el golpe de estado de Gabriel Terra en 1933, participando de la ocupación de la Facultad de Derecho.
Su carrera política se inicia en 1928 en el Partido Colorado, acercándose a la agrupación de mujeres batllistas. En estos primeros años, su militancia estuvo marcada por la defensa de la República Española y la lucha contra el fascismo. En 1946 dirigió el primer Congreso de la Mujer Batllista y acompañó a Isabel Pintos de Vidal, primera senadora batllista. Se presenta a las elecciones de 1950 con la lista 103 de Mujeres por el Partido Colorado.
En 1955 fue la primera mujer que integró el Consejo Departamental de Montevideo y en 1958 fue electa por primera vez senadora de la República, lo que se reiteró en las elecciones de 1966 y 1971. En 1968 es designada Ministra de Cultura, siendo la primera mujer ministra en Uruguay y América Latina. Su alejamiento del Partido Colorado se produce ese mismo año a raíz del asesinato del primer militante estudiantil.
Con su movimiento “Pregón”, en 1971, participó en la fundación de la coalición de izquierda Frente Amplio. Fue senadora hasta el golpe de estado de 1973, siendo proscripta y férrea opositora del régimen, razón por la cual sufrió persecución política.
Fue una activa militante contra la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado aprobada por el parlamento uruguayo en 1986, y acompañó la campaña por el referéndum para su derogación en 1989.
Alternó su actividad política con la literatura, publicando varios libros de poemas.
Fue una activista por los derechos de la comunidad afrodescendiente en Uruguay. En el marco de las propuestas educativas comunitarias desarrolladas en la zona de Villa García, en Montevideo, Amanda comienza su activismo a favor de la comunidad afrodescendiente.
Fue una de las primeras integrantes de la Asociación Cultural y Social Uruguay Negro (ACSUN), organización de base de la colectividad afro en Montevideo que promueve la visibilización de los aportes de los y las afrodescendientes a la identidad uruguaya y lucha contra el racismo y la exclusión en Uruguay. Amanda se convirtió en la primera mujer en llegar a la presidencia de dicha asociación.
En 2001, encabeza junto a Lágrima Ríos la delegación de la sociedad civil uruguaya en la III Conferencia Mundial Contra el Racismo en Durban, África.
Nacida en Montevideo, fue una activista feminista luchadora por los derechos de las mujeres. Docente e historiadora, referente de la educación del país, consejera del CODICEN durante dos períodos (1995-2000 y 2000-2005). En 1983, junto a un grupo de mujeres, funda el Plenario de Mujeres del Uruguay como una red de grupos de amas de casa barriales, que deviene con los años en la Fundación PLEMUU, organización no gubernamental centrada en promover mejores condiciones educativas, laborales, sociales y de salud de todas las mujeres uruguayas. En ese marco, fue directora, coordinadora y educadora en proyectos sociales de la Fundación.
Militante del gremio de enseñanza secundaria, destituida por la dictadura militar y reintegrada con la recuperación democrática. Impulsora del Grupo Mujer en la Concertación Nacional Programática, en 1984. Integra el primer consejo asesor del Instituto de la Mujer creado en 1987, bajo la órbita del Ministerio de Educación y Cultura.
Iris Fariña Romano, más conocida como Cristina Morán, su nombre artístico, nació en Montevideo y fue una actriz, locutora, presentadora de televisión y periodista.
Comenzó su carrera artística en 1948 como locutora radial y fue la primera mujer que ocupó el espacio televisivo cuando se instala la televisión en Uruguay. Realizó obras de teatro y actuó también en el cine.
En el proceso de recuperación democrática fue cofundadora de la Asociación de Mujeres Periodistas y se vinculó con diversas organizaciones de mujeres y feministas, realizando una labor de compromiso por los derechos de las mujeres desde los medios de comunicación.
En 2020 fue declarada Ciudadana Ilustre de Montevideo.
Poeta uruguaya y figura referente de la literatura femenina latinoamericana, sus versos contienen una especial sensualidad y erotismo únicos para su época. Delmira vivió y publicó su poesía en un contexto social y cultural marcado por fuertes contrastes: en la sociedad uruguaya primaban posturas puritanas y conservadoras, especialmente en lo referente a la sexualidad y la diferencia entre los sexos, al tiempo que se procesaban debates y reformas de orientación liberal y progresistas a impulso del gobierno batllista.
Su obra se inscribe en la corriente del Modernismo, que supuso una renovación en la literatura hispanoamericana con cambios formales en el ejercicio escrito, caracterizándose por la exaltación de los sentidos, las imágenes y los lugares exóticos.
Educada en idiomas, arte y música, en el marco de una familia de clase media, comenzó a los dieciséis años a publicar sus primeros poemas en la revista La Alborada. Al año siguiente, en la misma revista, colaboró en la sección «La legión etérea» retratando a mujeres de la burguesía montevideana que sobresalían en lo cultural y/o lo social.
Publicó su primera selección de poemas, que tituló “El libro blanco”, en el año 1907 y, posteriormente, “Cantos de la mañana” en 1910. En 1913 publica su tercer libro de poemas, Los cálices vacíos, poemario más abiertamente erótico que los anteriores, provocando un escándalo social. Estos poemas, los más oscuros y barrocos, fueron publicados póstumamente en la edición de sus Obras completas de 1924 bajo el título general de «El rosario de Eros».
En 1913, a pocos meses de casada, Delmira se separa y comienza los trámites de divorcio denunciando situaciones de maltrato. Al año siguiente es víctima de femicidio a manos de su expareja, quien luego se suicida.
Elenota, feminista y periodista, militante por los derechos humanos, en 2016 fue declarada Ciudadana Ilustre de Montevideo. Fue una de las fundadoras de Cotidiano Mujer (1985), primer órgano de prensa feminista a través de la edición de revistas y producción de programas de radio, así como espacio de activismo feminista.
Desde la revista Cotidiano Mujer se encargó de sostener una columna con el objetivo de construir una memoria feminista,registrando el papel de las mujeres en la historia, rescatando sus aportes y protagonismo, tantas veces no mencionado en la historia oficial.
También, Elenota fue responsable durante más de dos décadas del programa radial “Nunca en Domingo”, hasta 2016 en radio Universal (AM 970) y luego como podcast hasta 2021. El programa se caracterizó por el abordaje de experiencias cotidianas de las mujeres, así como por la promoción de debates en torno a la agenda feminista; recogiendo una amplia y diversa variedad temática.
La violencia doméstica y de género fue un problema que abordó particularmente; en 2002, año que se votó la primera Ley de Violencia Doméstica, publicó junto a la Dra. Graciela Duffau el libro “Cosa Juzgada, otra forma de ver la violencia de Género”. En sus últimos años, tuvo una activa militancia en torno a la autonomía y derechos de las mujeres mayores. A raíz de ello, se integró al proyecto Mujeres con Historia, primer colectivo que promueve la creación de viviendas colaborativas para personas mayores.
Durante la dictadura fue secretaria en la oficina de Montevideo de la FAO y posteriormente en la UNESCO. Militante por los Derechos Humanos, Elenota acompaño desde el comienzo a Luz Ibarburu -una de las fundadoras de Madres y Familiares de uruguayos Detenidos Desaparecidos- en la búsqueda de su hijo.
Maestra, militante sindical y política, detenida y desaparecida durante la dictadura cívico-militar uruguaya 1973 – 1985.
Mientras estudiaba Magisterio en el Instituto de Profesores Artigas desempeñó una activa militancia gremial e integró las Misiones Socio Pedagógicas, una iniciativa de los maestros del Instituto Cooperativo de Educación Rural, en particular, en Capilla de Farruco, Durazno.
En 1966, a los 21 años, obtuvo su título como maestra y comenzó a trabajar en una escuela de Pando, Canelones. A mediados de ese año, se incorpora a la militancia política. A partir del quiebre democrático en 1973, es destituida de su cargo como maestra y en 1975 es requerida por las Fuerzas Conjuntas.
En 1976, estando detenida, idea un intento de fuga en la Embajada de Venezuela, sitio del que fue arrancada por los militares. Este evento provoca el quiebre de las relaciones diplomáticas con el gobierno de Venezuela. Desde entonces, Elena se encuentra desaparecida.
Enriqueta Conte y Riqué nació en Barcelona, España, y en su infancia se afincó en Uruguay. Maestra, fundadora del primer jardín de infantes de Uruguay en 1892, famosa por haber contribuido de forma decisiva a la enseñanza preescolar en Uruguay y Latinoamérica.
La docente comenzó a profesionalizarse en enseñanza pública y laica. Luego, tras obtener su título de maestra superior en 1886, fue enviada por el gobierno uruguayo a Europa, donde se especializó en la educación preescolar, específicamente en la metodología educacional de Friedrich Frobel, centrada en el desarrollo de espacios de juego y libre expresión.
Enriqueta desarrolló nuevas formas de enseñanza, dirigiendo el Laboratorio de Psicopedagogía dentro del jardín infantil. Fue promotora de la formación de docentes especializados en educación preescolar, impulsando la creación de Facultades de Pedagogía. Su centro de educación obtuvo la Medalla de Distinción en Educación de la Exposición Universal de Chicago.
Paralelamente, fue activista en las causas feministas de su época, sumándose a la lucha por la obtención del voto femenino.
Activista feminista, abogada, periodista, escritora y dramaturga. Su obra literaria se compone de poesía, humor, novela, ensayo literario, textos sobre derecho y teatro. Se destacan por un alto impacto en la opinión pública sus libros: “Manual para Divorciadas” (1979), “Mujeres al Poder” (1986), “Diario de una Diosa” (2006), “Las mujeres y su dinero: un cambio hacia su libertad” (1992). Como periodista tuvo una importante repercusión a través de sus notas feministas en la contratapa del suplemento La República de las Mujeres. Paralelamente, fue activista en las causas feministas de su época, sumándose a la lucha por la obtención del voto femenino.
Jorgelina Martínez fue una de las dirigentes históricas del movimiento sindical uruguayo, de la izquierda y del Frente Amplio, partido en el que integró el Tribunal de Conducta Política. Fue dirigente del Centro Obrero de Alpargatas, fundadora del Congreso Obrero Textil y de la central de trabajadores (CNT)
Participó en múltiples movilizaciones y protestas, apoyó la participación de las mujeres en la militancia sindical promoviendo redes de apoyo mutuo para el cuidado y alimentación de sus hijas e hijos. Luchó contra el sindicalismo amarillo que se gestó entre los años 1963 y 1969 en las fábricas textiles del país y tuvo una activa presencia en el Congreso del Pueblo de 1965.
Durante la dictadura fue perseguida. Junto a otros dirigentes sindicales se mantuvo en la resistencia al régimen autoritario.
Jorgelina ha sido una referente histórica de la lucha de las mujeres trabajadoras.
Destacada militante comunista, nació en Barriga Negra (Departamento de Lavalleja, Uruguay). Llegó a ser la primera mujer latinoamericana electa como Senadora de la República (1947-1951). También fue Diputada (1943-1947) y Edila de Montevideo por dos períodos (1959-1967).
Al igual que muchos niños y niñas de su época, comenzó a trabajar a los diez años, con jornadas de diez horas y una mínima remuneración. En su adolescencia se inició como sindicalista y en 1920 integró el grupo de fundadores del Partido Comunista del Uruguay.
Dedicó su vida a la lucha política y social, contribuyendo a la organización de los asalariados rurales y defendiendo los derechos de las mujeres que se encontraban en condiciones de extrema explotación.
Como parlamentaria tuvo un muy destacado papel en la defensa de los derechos de las mujeres y de todos los trabajadores y trabajadoras . Se comprometió activamente con la ley de Derechos Civiles de la Mujer y también impulsó proyectos para la protección del trabajo femenino, la maternidad, la equiparación salarial, la jubilación de empleadas domésticas, entre otros temas.
Apoyó firmemente las actividades de solidaridad con la República Española durante la Guerra Civil, creando el Movimiento Solidario con la República Española. Posteriormente integró el movimiento intercontinental de mujeres que combatieron al fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Finalizada la guerra, en 1945, participó en la fundación de la Federación Internacional Democrática de Mujeres (FDIM).
En Uruguay fue protagonista de primera línea contra la dictadura de Terra y contra la dictadura cívico-militar que asoló al país entre 1973 y 1985.
Lida Melba Benavídez Tabárez, conocida artísticamente como Lágrima Ríos, nació en la ciudad de Durazno, en una familia humilde. A lo largo de su vida, se convirtió en una de las figuras más influyentes en la música y la cultura de Uruguay y es considerada como la "Señora del tango" y la "Dama del candombe".
Desde su infancia, Lágrima Ríos mostró un talento excepcional como cantante e intérprete de canciones populares. A la edad de dieciocho años ya se destacaba en los "Recreos", espacios abiertos donde la gente se reunía en la década de 1940. Su voz, caracterizada por su calidez y su timbre templado y dúctil de contralto, le permitió abordar una amplia variedad de estilos musicales, incluyendo canciones folclóricas rioplatenses, guaraníes, blues, negro spirituals, boleros, tangos, milongas y candombes. A lo largo de su carrera, Lágrima Ríos cosechó numerosos triunfos y reconocimientos a nivel nacional e internacional.
Lágrima Ríos también dejó un legado como defensora y difusora de la cultura africana en Uruguay. Desde 1995 hasta su fallecimiento en 2006 ocupó el cargo de presidenta de Organizaciones Mundo Afro, donde promovió activamente la cultura afrouruguaya y los derechos de su comunidad.
Nace en Roma, Italia. Fue una militante y ensayista anarquista, profesora universitaria, crítica literaria, poeta e investigadora italo-uruguaya. Se la considera una destacada teórica libertaria, y una referente activista, ejemplo de la construcción práctica del anarquismo.
En 1929 llega a Montevideo, donde su familia se estableció permanentemente, luego de un exilia en Francia a raíz de la persecución política en Italia.
Publicó de manera constante numerosos libros y artículos de denuncia política o sobre la renovación del anarquismo en revistas como “Studi Sociali” y “Socialismo y Libertad”, replanteando la cuestión del totalitarismo y el valor de las libertades democráticas. Buscó fundamentalmente una nueva definición de anarquismo y apostó por formas autogestionadas de organizar la vida social y económica.
En 1949 se incorporó a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UDELAR, donde impartió clases de literatura italiana durante cuarenta años. También desarrolló investigación histórica, analizando entre otros temas las influencias culturales de la inmigración italiana en Uruguay.
Durante la última dictadura militar es obligada a retirarse de las actividades docentes y de investigación, por lo que privilegia su desarrollo como escritora y crítica literaria.
Luce entiende que la principal arma de combate es la palabra, afirmando que “el lenguaje es tanto creación individual como creación colectiva, es a la vez norma y libertad”.
Una de sus últimas obras, “Una utopía para el siglo XXI”, aborda reflexiones “sobre el presente, sobre los terrorismos de Estado, sobre la globalización, el neoliberalismo y las privatizaciones, sobre formas nuevas y sofisticadas de exclusión y sobre los avances e impactos de la tecnología”.
“Nos han mentido los militares, nos han mentido los policías, nos han mentido los políticos y nos siguen mintiendo. Por eso es que nuestra lucha es por la verdad, pero la verdad total. Sin tapujos de ninguna clase. Que nos digan toda la verdad, somos capaces de soportarla». Luisa Cuesta, 2018
Fue una militante por los derechos humanos que se dedicó especialmente a la búsqueda de detenidos desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar en Uruguay. Su hijo, Nebio Ariel Melo Cuesta, fue desaparecido en Buenos Aires durante ese período por las fuerzas militares y aún continúa desaparecido.
Nació en Montevideo, pero ya en sus primeros años se mudó a la ciudad de Mercedes (Soriano). Trabajó en el taller de chapa y pintura Farías e integraba la Asociación de Obreros y Empleados de Mercedes cuando fue detenida un día después del golpe de Estado, permaneciendo en esa condición hasta el año siguiente.
Su hijo Nebio, perseguido por la dictadura en Uruguay, tuvo que exiliarse con su esposa e hija en Argentina, pero en el 1976 fue detenido y desaparecido. Luisa Cuesta viajó varias veces para reclamar que se esclareciera la desaparición de su hijo ante la justicia argentina, y también lo hizo desde su exilio en Europa, conformando asociaciones de personas que buscaban a sus familiares. Tras la apertura democrática en 1985 Luisa volvió a Uruguay y se integró a la Asociación de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos con quienes abrió cada Marcha del 20 de mayo desde 1996 hasta 2018, año de su fallecimiento.
Nació en la segunda mitad del siglo XVIII en la antigua misión jesuítica de San Borja (actual estado de Río Grande del Sur, Brasil) y se llamaba María Luisa Cuñambuy. Al casarse con el cacique Fernando Tiraparé, adoptó el apellido de su esposo.
En 1828 integró el éxodo de varios miles de indígenas misioneros que abandonaron sus antiguos pueblos para refugiarse en el flamante Estado Oriental. Luisa Tiraparé y su esposo vivieron primero en Bella Unión (1829-1832), en el extremo norte del territorio uruguayo, y luego se trasladaron, junto a cerca de mil indígenas, a las orillas del río Yí, donde fundaron un pueblo llamado San Borja del Yí. Esta fue la última población indígena que existió en Uruguay, con una historia que se extendió desde 1833 hasta 1862.
Durante años, luchó por mantener a los últimos indígenas reunidos en las tierras de San Borja del Yí, encabezando diversas gestiones ante las autoridades políticas y militares de la época para defender sus derechos. Sin embargo, en 1862 fueron finalmente expulsados de manera violenta, y Luisa pasó a vivir en una pequeña chacra en las cercanías de la entonces Villa del Durazno. Allí falleció en 1881, y según su partida de defunción, tenía 115 años.
Luz Ibarburu de Recagno fue contadora pública de profesión y una emblemática activista uruguaya por los derechos humanos. Dedicó los últimos treinta años de su vida al esclarecimiento del destino final de su hijo, Juan Pablo Recagno, así como de las personas desaparecidas en el marco de la coordinación represiva de las dictaduras latinoamericanas, conocida como el Plan Cóndor.
En ese camino, las madres se vincularon con otras mujeres del continente a través de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos, contribuyendo a la creación de herramientas jurídicas para erradicar la impunidad, como la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas.
Lo que inicialmente fue para todas una reacción natural ante la desaparición de sus hijos se convirtió en una lucha por las libertades democráticas y por la verdad y la justicia. En ese proceso, Luz tuvo un rol activo y se destacó en la batalla contra la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, además de impulsar la Comisión Nacional Pro Referéndum, que buscaba la derogación de dicha ley.
Abogada, procuradora y política del Partido Nacional, ocupó diversos cargos institucionales a lo largo de su carrera. Fue jefa de división en el Poder Legislativo en distintas oportunidades, directora del Departamento de la Mujer del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, senadora suplente del Partido Nacional y embajadora en Costa Rica y Belice.
Entre 1984 y 1988, representó al Partido Nacional en la Concertación de Mujeres y fue integrante de la Comisión de Coordinación de la Mujer del Partido Nacional entre 1985 y 1988. En 1994, fue candidata a la Vicepresidencia de la República por el Movimiento Renovación y Victoria del Partido Nacional.
Asimismo, fue delegada de Uruguay ante la Comisión Interamericana de la Mujer de la OEA y representó al gobierno uruguayo en la Conferencia Mundial para el Examen y Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer en 1985.
Especializada en Derecho Civil, y particularmente en Derecho de Familia, contribuyó significativamente al diagnóstico de las situaciones de discriminación de la mujer. En este contexto, y al asumir como senadora en ejercicio, presentó en 1985 un proyecto de ley sobre "Igualdad de oportunidades y de trato de ambos sexos en materia laboral", que fue aprobado en junio de 1989. Esta norma representó un avance fundamental para las trabajadoras, al incluir acciones positivas que facilitaron su inserción y permanencia en el mundo laboral.
María Abella Vila fue una maestra, escritora y feminista uruguayo-argentina, con una activa participación a principios del siglo XX en ambos márgenes del Río de la Plata. Se recibió de maestra en la Escuela Reformadora Uruguaya.
En 1900, fundó el Club de Señoras, destinado al mejoramiento físico, moral e intelectual de las mujeres, y comenzó su labor periodística. En 1906, fue presidenta honoraria de la Comisión Femenina de Propaganda del Congreso Internacional del Libre Pensamiento, realizado en Buenos Aires, donde presentó su “Programa mínimo de reivindicaciones femeninas”, aprobado por aclamación.
En 1909, creó la Liga Nacional de Mujeres Librepensadoras y fue vocera de la Sección Argentina de la Federación Femenina Panamericana. En 1911, impulsó la creación de la Sección Uruguaya de esta organización en el Ateneo de Montevideo.
Al año siguiente, fundó el periódico “La Nueva Mujer”, cuyo programa
exigía:
1. Que el matrimonio no hiciera perder a la esposa ninguno de sus
derechos.
2. Protección del Estado a las mujeres en su rol de madres.
3. Divorcio absoluto.
4. Protección a la niñez.
Respecto a la prostitución, sostenía que la mujer era dueña de su cuerpo y, por lo tanto, no debía ser reglamentada. Del mismo modo, denunció sistemáticamente los llamados "dramas pasionales" como una excusa para justificar los delitos contra las mujeres.
Gran parte de sus escritos se publicaron en 1908 bajo el título “En Pos de la Justicia”, y, confirmando la vigencia de sus reivindicaciones, fueron reeditados en 1965 y 1995.
Educadora, periodista, feminista y sindicalista uruguaya de orientación anarquista.
Siendo aún adolescente, se integró al Centro Internacional de Estudios Sociales (CIES) de Montevideo, un espacio de formación educativa, artística y cultural donde se presentaban trabajos y obras de destacados referentes culturales y políticos de la época. Impulsado por sastres y otros sectores obreros, el Centro no solo promovía actividades artísticas y de difusión de ideas, sino que también fomentaba el desarrollo del movimiento obrero y popular.
Fue en Argentina, donde se radicó, donde comenzó su militancia social y política. En 1907, tuvo un papel destacado en la "Huelga de Conventillos", liderando la protesta, lo que llevó a su deportación a Uruguay dos años después.
En 1909, cofundó, junto a Juana Rouco Buela y Virginia Bolten, el periódico anarco-feminista La Nueva Senda (1909-1910), desde el cual denunciaron las condiciones laborales de las mujeres trabajadoras. En 1915, fundó y dirigió hasta 1924 la publicación La Batalla, un periódico de ideas y crítica, que continuó editándose hasta 1927.
En 1921, participó en la fundación de la Unión Sindical Uruguaya (USU). Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), colaboró activamente con organizaciones de solidaridad en apoyo al gobierno republicano.
Fue maestra y activista por los derechos humanos. Co-fundadora de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos e integrante de Abuelas de Plaza de Mayo.
Su incansable búsqueda de su hija, su nieta y su yerno, detenidos y desaparecidos en Argentina, la llevó a realizar las primeras denuncias ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). Junto a un grupo de madres cuyos hijos e hijas también habían sido desaparecidos en Argentina, organizó el grupo Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos en Argentina.
En 1987, presidió junto a Elisa Dellepiane de Michelini y Matilde Rodríguez de Gutiérrez Ruiz la Comisión Nacional Pro-Referéndum, creada para impugnar la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, conocida como la "ley de impunidad".
En 2007, integró la comisión del Museo de la Memoria y, en 2008, fue declarada Ciudadana Ilustre de Montevideo.
Maestra y educadora uruguaya, tuvo una destacada participación en institutos de formación docente y en el desarrollo de la educación en Uruguay a principios del siglo XX.
Ocupó diversos cargos en centros de enseñanza hasta que, mediante concurso, obtuvo la Dirección de los Institutos Magisteriales. A partir de 1939, dirigió los Institutos Normales para Señoritas y estuvo a cargo de cursos de Historia Universal, Lenguaje, Pedagogía y Psicología. También fue docente en la sección Femenina de Enseñanza Secundaria.
En 1945, representó a Uruguay en el Congreso Mundial de Mujeres de París, ocasión en la que visitó institutos de enseñanza en Francia, Inglaterra y Suiza.
En 1946, ingresó como consejera al Consejo del Niño y fue secretaria de la Comisión Nacional contra el Analfabetismo desde su creación. Además, fue fundadora del Museo Social del Uruguay.
Impulsó la educación rural y promovió programas de becas tanto para estudiantes como para profesores.
Al final de su carrera, era responsable de la dirección pedagógica de la Escuela Franklin D. Roosevelt, dedicada a la educación de niños con discapacidades.
María Stagnero fue maestra vareliana, pedagoga y la primera directora del Instituto Normal de Señoritas, destinado a la formación de maestras de enseñanza primaria. Dedicó su vida a aplicar y difundir las ideas del reformador de la educación uruguaya, José Pedro Varela. En 1876, recibió una mención honorífica por su labor escolar. Al año siguiente, en 1877, asistió a los cursos de perfeccionamiento nocturnos creados por la Sociedad de Amigos de la Educación Popular, donde posteriormente se convirtió en la primera mujer docente en esa institución. .
Fermina Gularte Bautista, más conocida como Martha Gularte, fue bailarina, vedette y uno de los mayores íconos del candombe, destacándose por su habilidad para el baile y su creatividad. Además, incursionó en la poesía y la escritura. Alcanzó un gran reconocimiento tanto en Uruguay como a nivel internacional, convirtiéndose en una destacada representante de la cultura popular uruguaya.
Nacida en un hogar en condiciones de pobreza, fue institucionalizada en asilos infantiles desde pequeña. En su adolescencia, comenzó a bailar e integró diferentes conjuntos de candombe a lo largo de su trayectoria. En 1982, fundó su propia comparsa.
Además de su labor artística, Martha Gularte fue una activista por los derechos de los afrodescendientes y una firme defensora de la negritud.
Activista por los derechos de las personas trans, integró la Unión Trans, desde donde se convirtió en una de las voceras más destacadas en la lucha por el empoderamiento de las personas transgénero, su inclusión laboral y educativa, y el acceso al sistema de salud y la justicia.
Participó como panelista en el Primer Congreso Nacional de Personas Trans, realizado en 2013, y fue una activa promotora de la Ley Integral para Personas Trans, aprobada en 2018.
Denunciaba que las personas trans, y en particular las mujeres trans, sufrían graves condiciones de discriminación y exclusión, lo que les impedía acceder a una inserción laboral digna, reduciendo al trabajo sexual como su única opción para generar ingresos.
A lo largo de su vida, trabajó como trabajadora sexual y peluquera en el extranjero. A partir de su activismo, se vinculó con organizaciones de la sociedad civil y programas sociales, logrando una inserción laboral formal en la ONG El Abrojo y la ONG El Paso.
Como estrategia educativa, creó la serie de videos "Hablemos en serie", con el objetivo de sensibilizar a adolescentes y jóvenes trans sobre sus derechos y la importancia del autocuidado.
Activista por los derechos de las personas trans, integró la Unión
Paulina nació en Colón, Entre Ríos, Argentina, y se mudó a Paysandú, Uruguay, en su primera infancia. Fue una destacada líder feminista y militante política socialista. Desde el punto de vista profesional, fue educadora y, en 1900, se graduó como médica, siendo la primera mujer en obtener un título universitario en Uruguay. Se especializó en Ginecología y en Dermatología y enfermedades venéreas.
Fue parte de la corriente de "higiene social", que señalaba la influencia de las condiciones sociales y laborales en la salud de la población. En este contexto, sus preocupaciones se enfocaron en temas como la prostitución, el proxenetismo, la trata de personas, la sífilis y el alcoholismo. En 1906, propuso a la Dirección de Instrucción Pública el primer proyecto sobre educación sexual en Uruguay.
En 1910, participó junto a Emilio Frugoni y Celestino Mibelli en el proceso de fundación del Partido Socialista del Uruguay. Ya en esa época, era una destacada activista por los derechos civiles de la mujer. En 1911, bajo el impulso de María Abella, asumió la presidencia de la sección uruguaya de la Federación Femenina Panamericana, enfocándose en la lucha por el sufragio femenino.
Fue una activa impulsora y presidenta del Consejo Nacional de Mujeres, creado en 1916 e integrado por un amplio abanico de sociedades y asociaciones de mujeres, desde donde se desarrollaron campañas por los derechos civiles de las mujeres y a favor del sufragio femenino. Dirigió el órgano de prensa de dicho Consejo, "Acción Femenina", que comenzó a publicarse en 1917. En 1919, fundó la Alianza Uruguaya para el Sufragio Femenino, que en 1923 pasó a llamarse Alianza Uruguaya para el Sufragio.
Fue una maestra y pedagoga uruguaya, que también se desempeñó como psicóloga, periodista y legisladora. A lo largo de su experiencia política, transformó sus posturas, comenzando desde el liberalismo batllista, pasando por un liberalismo crítico, y finalmente evolucionando hacia la izquierda independiente y progresista.
Fue responsable de la Cátedra de Pedagogía del Instituto Magisterial Superior y de los Institutos Normales. A lo largo de su vida, fue una militante activa en causas populares, especialmente en movimientos a favor de la Educación Pública, la Educación Rural, la Educación Laica y los derechos de los niños y adolescentes.
En su pensamiento, las diferencias de género también eran vistas como una expresión de las diferencias de clase, lo que resultaba en una desvalorización de la mujer, cuyo origen ella situaba en los centros de poder económico, social y cultural.
Fue autora de numerosos libros sobre educación y pedagogía, situados en un análisis del contexto social y político. Entre sus obras más destacadas se encuentran: "Escuela que el Uruguay necesita" (1943), "La Educación Laica" (1946), "Manuales de Instrucción Primaria" (1957), "Psicología y Re-educación del Adolescente" (1963), "El derecho a educar y el derecho a la educación" (1972) y "¿Para qué futuro educamos?" (1973).
Nacida en Colonia Valdense, fue activista feminista, defensora de los derechos de las personas mayores y militante batllista en el Partido Colorado. Se desempeñó como docente, actriz y periodista.
Como actriz de teatro y activa periodista cultural en el diario El Día, fue crítica del gobierno cívico-militar durante la última dictadura uruguaya.
Con la recuperación de la democracia, integró el grupo de mujeres que refundaron el Consejo Nacional de Mujeres (CONAMU) y, en ese marco, en 1989, asumió la coordinación del Centro de Asistencia a la Mujer Maltratada (CAAM). Durante este período también fue cofundadora de la Asociación de Mujeres Periodistas del Uruguay (AMPU) y, en la década de los 90, comenzó a comprometerse con los derechos de las personas mayores. En 1991, fue cofundadora del Centro Interinstitucional de Colaboración con el Adulto Mayor (SICAM).
Suzana Prates nació el 27 de junio de 1940 en Belo Horizonte, Brasil. Fue una activa militante feminista y académica. Cursó estudios en magisterio y ciencias sociales, y posteriormente obtuvo una maestría en sociología en FLACSO Chile. En su juventud, militó en el Grupo Política Operaria de la emergente izquierda brasileña y mineira.
En 1971 se radicó en Uruguay, donde desarrolló la mayor parte de su producción académica y su activismo social y político. Sus primeros trabajos estuvieron vinculados con la demografía, los estudios sobre estructura social y la investigación histórica de los modelos de producción agrarios en Uruguay y la región.
Fue fundadora del Centro de Estudios e Informaciones del Uruguay (CIESU), junto con un grupo de colegas que eligieron quedarse en el país después del golpe de Estado. Contribuyó a mantener vivas las ciencias sociales en el país y a forjar una generación de científicos sociales durante la oscuridad de la dictadura.
Con su incansable labor como investigadora y docente, contribuyó a mantener vivo el pensamiento crítico uruguayo en épocas de censura y represión. Desde CIESU, creó el Grupo de Estudios sobre la Condición de la Mujer en Uruguay (GRECMU), que años después se constituyó como un centro independiente. Fue su directora y, desde allí, marcó una línea innovadora que distinguió a GRECMU de otros centros históricos en ciencias sociales. Su labor combinó investigación rigurosa, trabajo con organizaciones sociales de mujeres y acción política feminista directa, como lo ejemplifica su publicación de difusión y acción, La Cacerola, un emblema feminista en la lucha contra la dictadura.
Sus tesis sobre la doble invisibilidad del trabajo femenino, sus estudios sobre las relaciones informales capital-trabajo, su articulación con el patriarcado y el modelo neoliberal de exportaciones no tradicionales, así como sus trabajos sobre las condiciones de las trabajadoras domésticas en el país y la región, son hoy textos de referencia que han marcado y creado agendas de investigación e incidencia política y social feminista y progresista.
Nancy Baceló fue una poetisa y gestora cultural, quien, durante más de cuatro décadas, dirigió la Feria de Libros y Grabados de Montevideo, una de las muestras culturales más emblemáticas de nuestro país.
Fundó la revista "Siete poetas latinoamericanos", donde se combinaron las letras y las artes plásticas. Se publicaron un total de catorce números, con textos de autores fundamentales de la poesía uruguaya, como Washington Benavides, Idea Vilariño, Enrique Fierro y Circe Maia, entre otros. Desde 1960, dirigió la editorial del mismo nombre.
A partir de 1961, Nancy Baceló comenzó a dirigir la Feria de Libros y Grabados de Montevideo, que rápidamente se convirtió en uno de los espacios más relevantes para la exposición de los productos culturales autóctonos.
En el Nuevo Diccionario de la Literatura Uruguaya, editado por Banda Oriental, se destaca que «su obra presenta diversas inflexiones sobre la base de una concepción que ha ido madurando hacia la sobriedad y el despojamiento».
Baceló debutó en la escena literaria uruguaya en 1956, con su obra "Tránsito de fuego". De su extensa y prolífica producción literaria, se destacan los siguientes títulos: "Círculo nocturno" (1959), "Cantares" (1960), "Cielo solo" (1962), "Razón de la existencia" (1964), "Poemas" (volumen compartido con Washington Benavides y Circe Maia, 1965), "Barajando" (1967), "Las pruebas de la suerte" (1969), "El pan de cada día" (1975), "Las coplas de Nico Pérez" (1978), "Gato por gato" (1981), "Los músicos continúan el juego" (1983), "Los símbolos precisos" (1986), "Hay otros mundos pero vivo en éste" (1993) y "Cantares" (1998).
Alba Cassina fue una mujer política, integrante del Partido Colorado, militante batllista, legisladora y defensora de los derechos de las mujeres. Formó parte de la Mesa de la Condición de la Mujer por el Partido Colorado, en el marco de la Concertación Nacional Programática (CONAPRO), y también estuvo en el Consejo Nacional de las Mujeres (CONAMU), desde donde impulsó la creación de la primera Comisaría de la Mujer en 1988.
Desde joven, comenzó su militancia batllista, escribiendo en el diario El Día, participando activamente en asambleas y agrupaciones partidarias, y convirtiéndose en un referente en la memoria del Partido Colorado. Luchó constantemente por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, defendiendo esta causa en todas las tribunas posibles.
Junto al Dr. Enrique E. Tarigo, presentó uno de los primeros proyectos a favor de la cuotificación de la representación política de las mujeres, una causa que fue un sostén permanente en su carrera.
Petrona Rosende nació en Montevideo colonial en 1787. A los 25 años, se casó con José Sierra, un combatiente independentista. Durante la dominación luso-brasileña, migraron hacia Buenos Aires, donde Petrona publicó el periódico femenino La Aljaba, una publicación dirigida exclusivamente a mujeres, que circuló entre 1830 y 1831.
Según María Inés de Torres, al regresar a Montevideo, Petrona retomó durante varias décadas las tareas de enseñanza a las que se había dedicado en su juventud.
De vuelta en Montevideo, Petrona publicó una serie de textos en una colección de poemas editada por Luciano Lira titulada El Parnaso Oriental, convirtiéndose en la única autora mujer incluida en la obra y la primera poeta publicada en la República.
Murió el 28 de enero de 1863, viuda, pobre y tras haber perdido a dos hijos en las guerras civiles.
María Esperanza Barrios nació el 18 de diciembre de 1892 en San Carlos, Maldonado. Fue una voz insurgente en su época, como lo señala Gabriel María Chabatura.
En julio de 1912, Barrios publicó su primer texto en el periódico La Verdad de Montevideo, una crónica titulada “El éxtasis de una mañana”. Poco después, en marzo de 1913, se convirtió en corresponsal del periódico, cubriendo eventos sociales en San Carlos y asumiendo la sección de "Página Femenina" en algunas ediciones.
Tras el cierre de La Verdad, fundó su propio periódico en 1917 junto a sus hermanos Ventura y Pilar Barrios: Nuestra Raza. El objetivo era defender y difundir los intereses de la comunidad negra en San Carlos. María Esperanza era la administradora y encargada de la recolección de suscriptores, además de escribir columnas sociales y editoriales, muchas veces utilizando el seudónimo “Magnor” en artículos relacionados con la alfabetización de niños y adultos negros.
En octubre de 1933, se publicó la sección “Páginas Inolvidables de María Esperanza Barrios”, en memoria de su fallecimiento, reflotando un texto de junio de 1917 titulado “Un deber que se impone”.
Según Caroll Mills Young, María Esperanza Barrios fue la primera mujer negra feminista en pronunciarse públicamente sobre temas interseccionales de clase, raza y género. Para esta investigadora, Barrios abrió el camino para el activismo femenino en la producción literaria y periodística. Además, inspiró a otras mujeres que, más tarde, colaboraron en la segunda fase de Nuestra Raza (1933-1943), cuando comenzó a circular en Montevideo. Entre ellas se encuentran Maruja Pereyra, Marília Felina Díaz, María Selva Escalada e Iris Cabral, voces pioneras del feminismo uruguayo, con María Esperanza como precursora.
Falleció el 2 de octubre de 1926 en Montevideo (Ortuño, 2017). La causa de su muerte aún no ha sido esclarecida.
Chabatura, G. M. . (2023). María Esperanza Barrios: a voz insurgente da mulher negra no jornalismo uruguaio (1912-1917). Encuentros Uruguayos, 16(1).
Young, C. (2004). From Voicelessness to Voice: Womanist Writers of the Black Uruguayan Press. Afro-Hispanic Review, vol. 23, no. 2, 2004, pp. 33–38. JSTOR, Disponível em: . Acesso em 25 Jan. 2021
Iris Cabral nació en Rocha el 6 de diciembre de 1916. Fue periodista y militante política y social afro.
Toda su vida militante la compartió con su compañera Maruja Pereyra. En 1936, ambas fueron elegidas delegadas del Primer Congreso Nacional de Mujeres de Uruguay, realizado en Montevideo. En este evento, debatieron soluciones y expusieron los problemas a los que las mujeres negras estaban (y siguen estando hoy) enfrentadas.
Iris entró en la historia del país al presentar la propuesta de creación del primer sindicato de empleadas domésticas, que fue aprobada por los congresistas y se concretó en 1940 bajo la denominación de Agrupación del Servicio Doméstico Pro Jubilación Doctor Solís Vila. La creación de este primer sindicato no solo fue impulsada por estas dos mujeres afro, sino que además estaba conformado mayoritariamente por mujeres afrodescendientes.
Además, fundaron el primer Comité Antifascista del Uruguay, una agrupación de mujeres afrouruguayas que se posicionaban principalmente en contra de la Guerra Civil Española, tanto en el continente como en Europa.
Iris Cabral falleció de forma inesperada el 31 de mayo de 1936. Tras su muerte, Maruja Pereyra publicó en Nuestra Raza: “Fue ejemplo de nuestra juventud, dio toda a su raza. Todo cuanto dijera de ella, de sus méritos, resultaría pálido reflejo comparado con la realidad. Quizás (sic) por ser demasiado buena, Dios nos la llevó hacia un mundo mejor”.
Barrios Pereyra, Maruja. "Homenaje." PAN. 15 junio 1. Chabatura, G. M. . (2023). María Esperanza Barrios: a voz insurgente da mulher negra no jornalismo uruguaio (1912-1917). Encuentros Uruguayos, 16(1).
Olivar, F. y Ramírez B. “Aquí estoy, aquí he llegado: soy mujer y vengo a hacer. Feminismos afrouruguayos desde un abordaje de generaciones.” En Tejedoras del cambio. Mujeres y feminismos en Uruguay (1890 - 1946). Coord. Lucía Verónica Martínez Hernández. Ediciones del berretín, Montevideo, 2024.
Maruja nació en 1906, y aunque no tenemos registro de su fecha exacta de fallecimiento, sabemos que en 1980, a sus 74 años, seguía dando entrevistas donde reflejaba las dificultades de ser activista feminista afro. En esas entrevistas, también recordaba a Iris Cabral, su compañera inseparable, pese a su corta vida:
“Las mujeres no iban a las reuniones políticas, solo éramos dos, yo y la chica Cabral, Iris, una chica maravillosa...” (Young, 36).
Maruja fue periodista y militante por los derechos cívicos de las mujeres afro. Escribió en Nuestra Raza, en la segunda instancia de funcionamiento de la revista, que circuló entre 1933 y 1948 en Montevideo. Junto a su compañera Iris Cabral, participó del Primer Congreso Nacional de Mujeres del Uruguay en 1936, formó el primer Comité Antifascista del Uruguay y el primer sindicato de empleadas domésticas del país.
Tras la muerte de su compañera, intensificó su lucha, escribiendo sobre el poder de la mujer negra en la política en el informativo del Partido Autóctono Negro (PAN) y fundando la Asociación de Empleadas Domésticas de Montevideo.
Desafortunadamente, la fuerza política que la intelectualidad femenina negra buscaba siguió siendo esquiva. La lucha por transformar el marco educativo, económico y político de Montevideo fue un sueño postergado. Postergadas por sus responsabilidades domésticas y económicas, y por las dudas del brazo femenino del partido político, muchas de las mujeres que escribían para Nuestra Raza y el PAN abandonaron el movimiento desilusionadas. Maruja, sin embargo, continuó escribiendo para el PAN hasta su disolución, el 17 de diciembre. Maruja permaneció activa en Nuestra Raza hasta su disolución en 1948.
Virginia Brindis de Salas nació el 18 de septiembre de 1908 en Montevideo. Fue la primera mujer negra en publicar en América Latina. Perteneció al Círculo de Intelectuales Negros, Artistas, Periodistas y Escritores (CIAPEN) y fue fundadora, editora y colaboradora de Nuestra Raza. Su primera colección de poesía, Pregón de Marimorena (1947), es considerada la primera publicación importante de una escritora negra uruguaya.
En poemas militantes como "¿Raza?", "Lamento Negro", "La Criada de Color" y "Canción para un Niño Negro Sudamericano", Virginia se convirtió en la voz de la clase baja negra de Uruguay, formada por domésticas, vendedores ambulantes y trabajadores de la caña de azúcar. En 1949, publicó Cien cárceles de amor, pero un tercer volumen, Cantos de lejanía, permaneció inédito y probablemente ahora esté perdido.
Defensora de la raza en todos los sentidos, en su poesía traza las raíces africanas de la cultura uruguaya y describe la cultura popular negra: las canciones, los bailes rituales (como el tango y conga), los tambores ancestrales y ceremonias como el Candombe, así como arquetipos y portadores de la cultura negra como el gramillero.